11.Globos


Eduardo Terrazas produjo su primera escultura en globo en 1967 y la instaló en el Zócalo de la Ciudad de México. Era una enorme esfera transparente de diez metros de diámetro fabricada en pvc, cuyas dimensiones fueron confrontadas con el gran espacio de la plaza de la Constitución, como si fuera una unidad de medida a través de la cual se pudiera dar cuenta de la enormidad de las dimensiones del Zócalo. Esta gran escultura contrastaba sus formas redondas y su esencia lúdica con la solemnidad del Zócalo, sede de los poderes nacionales, y su estructura cuadrada.

Más tarde usó los globos, en una versión más pequeña de 3 metros de diámetro, como esculturas durante los Juegos Olímpicos de México en 1968, cuando trabajó como coordinador y diseñador del Programa de Identidad Olímpica y Ornato Urbano. Estos globos estaban impresos con los cinco colores del logotipo que, inflados con helio, flotaban sobre las sedes olímpicas agrupados en series de cinco y se usaron también como esculturas en los centros de prensa y los espacios de exhibición e información. También formaron parte de la representación mexicana en la 6a Bienal de París.

Durante los años setenta Terrazas exploró las cualidades escultóricas del globo con una variedad de patrones lineales, intercalando color y transparencia, que jugaban con el espacio y la percepción. Algunos de ellos fueron expuestos en varias ciudades de Latinoamérica, los Estados Unidos y Europa; otros formaron parte del trabajo de Sara Pardo en la escenografía interactiva de sus coreografías que se presentaron en México, París y Taormina. Un globo muy especial fue instalado justo arriba del altar de la Catedral de San Juan el Divino en Nueva York, a petición del reverendo James Parks Morton, durante su nombramiento como decano de la catedral en 1972 (ver página 120).