12.Sin saber que existías y sin poderte explicar


En la exposición presentada en la Biblioteca Benjamín Franklin, Eduardo Terrazas y Arnaldo Coen se propusieron revelar el valor estético de las tácticas comerciales visibles en los aparadores del Centro de la Ciudad de México a un público acostumbrado a no reconocer como arte las expresiones populares. El gran asombro que estas estrategias comerciales provocaron en Terrazas, fue el origen del entusiasmo que lo impulsó a transladar íntegramente los aparadores del Centro a la galería de arte. Ambos artistas propusieron a los comerciantes llevar su arte a la galería y, así, catorce aparadores fueron transportados por sus creadores para la exhibición. Mediante este gesto de dislocación, mostraron toda la potencia de su discurso directo, a la vez lúdico y avallasador, en el acto mismo de pelear por la mirada del consumidor. Esta exposición logró el acercamiento cabal de dos mundos: el mundo comercial de la calle y el mundo comercial de la galería de arte; los colocó en el mismo nivel y dejó a nuestra consideración los elementos para comparar y sopesar las estrategias que operan en la puesta en escena de la galería y el aparador con respecto a la valorización de los productos que ofrecen.

El catálogo que acompañó a la exhibición, reproducido aquí en su totalidad, es un libro de artistas en colaboración que se creó a partir de la serie de fotografías de los aparadores que Terrazas tomó en 1975. El diseño lo llevó a cabo junto con Arnaldo Coen y contó con textos del escritor Gustavo Sainz y de los propios artistas, que fueron redactados a modo de cortos manifiestos que anuncian una nueva iconología. Esta "invitación a ver" es no sólo testigo fotográfico de la potencia visual y simbólica de los aparadores del Centro de la Ciudad de México, sino también testigo gráfico de la mirada atónita de Terrazas y Coen.