9.Universo


Una forma está determinada no por su aspecto regular sino por todo aquello que constituye su irregularidad, su singularidad. El conjunto de las pinturas que Terrazas ha estado creando durante esta última década, se orienta hacia la búsqueda de lo que es significativo de una forma. Sin embargo, una forma no podría por sí misma decir todo acerca de la realidad. Definir qué es lo fundamental de una forma, aquello que permanece después de los múltiples cambios, sus singularidades, es la expresión de la forma. Sola, la forma no tiene posiblemente interés alguno. Lo que es relevante, lo que verdaderamente expresa una forma, es el universo al cual pertenece. Desplegar la forma para hacerle engendrar paulatinamente una familia de formas, de la que ella será de cierta manera la representante, es lo que define las pinturas de Eduardo Terrazas. Un proceso de morfogénesis, de deformaciones que podemos inflingir a una superficie con el objetivo de (sa)ver cómo esas deformaciones la definen y así fundar una clasificación. Eso significa ver la forma.

El proceso de cada cuadro implica un enfrentamiento muy físico con tela de gran formato (2x2 m.) a la que sucesivamente añade y despoja de pintura acrílica. Cada decisión está tomada durante el acto creativo que transcurre por caminos inexplorados, sin ninguna idea fija acerca del destino. Se trata de una larga gestación en la que la obra va mutando sustancialmente a medida que se le agregan y sustraen capas, a veces incluso rasgando la tela, y cuyo resultado es testigo y huella de su propia historia y de todos los complejos estratos que la componen. En ningún momento se trata, pues, de obras abstractas ya que no contienen referencia alguna más allá de sí mismas.